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Una guía para familias Santo de los Últimos Días que enfrentan cuestiones de atracción homosexual

Explicación: Esta guía fue publicada en inglés en el año 2002 por un grupo de profesores y académicos mormones, incluyendo un ex-presidente de misión y un ex-obispo de barrio de solteros. Todos estos autores son bien conocidos y han escrito y reflexionado por muchos años sobre la cuestión de la homosexualidad en el mormonismo. Traducción al español, noviembre de 2003. Revisión de octubre del 2005.

Autores: 

Robert A. Rees Ron Schow Marybeth Raynes William Bradshaw
Dr. Robert A. Rees, Profesor Emérito de la Universidad de California en Los Ángeles Dr. Ron Schow, Profesor del Colegio de Salud de la Universidad Estatal de Idaho Licenciada Marybeth Raynes, Trabajadora Social, Terapeuta para el matrimonio y la familia Dr. William Bradshaw, Profesor de Biología Molecular, Universidad de Brigham Young


Introducción

El propósito de esta guía es ayudar a familias Santo de los Últimos Días (SUD) en las que un miembro de la familia experimenta atracción homosexual. Tal atracción es generalmente de naturaleza romántica y a menudo, pero no siempre, incluye atracción sexual. Cuando tal atracción ocurre, los miembros de la familia deben comprender, apoyar y nutrir a la persona que experimenta sentimientos homosexuales.

La homosexualidad es un asunto complejo y complicado que ha sido el objeto de muchos debates religiosos, investigaciones científicas y tratamientos psicoterapéuticos. Aunque no hay un acuerdo universal sobre las causas o la naturaleza de la homosexualidad, sí existe un creciente grupo de evidencia fiable, al igual que de sabiduría espiritual, que puede ayudar a guiar a los individuos, a las familias y a los líderes de la Iglesia que enfrentan esta situación.

Las sugerencias que aquí se incluyen se han diseñado con el propósito de ayudar a las familias a enfrentar con éxito el desafío de tener un hijo, un esposo u otro pariente que se siente atraído hacia su mismo género. Se aconseja a los miembros de la Iglesia que ayuden a los individuos y a las familias que enfrentan la homosexualidad. Refiriéndose a la actitud de la Iglesia hacia los homosexuales, el Presidente Gordon B. Hinckley ha dicho: "Deseamos ayudar a esas personas, fortalecerlas, auxiliarlas en sus problemas y socorrerlas en sus dificultades".1

El profeta José Smith enseñó, y los profetas subsecuentes han confirmado, que la sexualidad es parte de nuestra naturaleza divina. Sin embargo, hay aspectos de la sexualidad humana que no comprendemos totalmente, incluyendo por qué algunos de los hijos e hijas de Dios se sienten atraídos hacia personas de su mismo sexo. Las investigaciones realizadas por científicos mormones y no-mormones sugieren que la homosexualidad, al igual que la heterosexualidad, es un fenómeno humano complejo influido por factores genéticos, biológicos, y ambientales. Como dijo el Élder Dallin Oaks, "La controversia en cuanto a si—o hasta qué grado—cierto comportamiento es consecuencia de la 'naturaleza' o de la 'práctica' del mismo, es sumamente antigua. Su aplicación al tema de los sentimientos y el comportamiento con personas del mismo sexo es sólo una manifestación de un tema más complejo en el que el conocimiento científico aún está en su infancia".2

No es nuestro propósito explorar las posibles causas de la homosexualidad ni los varios tratamientos posibles. Nuestro propósito es el de describir la manera en que las familias Santos de los Últimos Días pueden encontrar ayuda, consuelo, y guía al descubrir que un miembro de su familia siente atracción homosexual.

Es indudable que existe entre los seres humanos un espectro de atracción sexual. A la mayoría de los miembros de sociedad, en un extremo de dicho espectro, sólo les atrae el sexo opuesto. En el otro extremo hay una minoría a la que sólo le atraen personas de su mismo sexo. En el medio están aquéllos que se sienten atraídos, en mayor o en menor medida, por personas de ambos sexos. En ese grupo del medio, la proporción de atracción homosexual y heterosexual varía ampliamente. La intensidad de la atracción sexual también varía. Esto sugiere que no debe usarse un solo enfoque para comprender a las personas con orientación homosexual. Algunas personas que experimentan tanto atracción homosexual como heterosexual han logrado dirigir una porción de sus sentimientos afectuosos y eróticos hacia los miembros del sexo opuesto. Pero a pesar de mostrar gran fe y determinación, hay quienes sienten una fuerte atracción homosexual y no han podido experimentar atracción heterosexual, no obstante haber realizado grandes esfuerzos, asistido a terapia y contado con la ayuda amorosa de familiares, amigos y líderes de la Iglesia.

En nuestra sociedad se disemina mucha información errónea respecto a la homosexualidad. Debido a esto, algunos individuos pueden sentir incertidumbre acerca de su identidad sexual. No todos los sentimientos de atracción homosexual son indicativos de una orientación homosexual definida. De hecho, hay muchas personas que se encuentran en diferentes etapas de sus vidas y experimentan cierto grado de afecto hacia otros de su propio sexo. Una pequeña minoría tiene una pronunciada preferencia romántica homosexual que perdura toda la vida. La expresión de tales sentimientos puede causar exagerada alarma en la familia. Instamos a las familias a ser pacientes y a ayudar a su hijo, hija, u otro familiar a definir los sentimientos que tienen que ver con la orientación sexual.

Al igual que con la atracción heterosexual, la conciencia de la atracción homosexual, sea romántica o sexual, a menudo se descubre temprano en la vida. El hombre o mujer joven que reconocen estos sentimientos normalmente está mal preparado para entenderlos. Un Santo de los Últimos Días escribió lo siguiente:
Recuerdo que, desde la temprana edad de ocho años, yo ya sentía que algo estaba muy mal. Comprendí, con horror creciente en cada fase de mi desarrollo, que mis respuestas diferían profundamente de lo que me dijeron que debían ser... Yo estaba convirtiéndome en algo que mi sociedad y mi religión consideraban equivocado... Como joven, es difícil comprender tales cosas sin guía, sin alguien que entienda.
A menudo, las personas con tales sentimientos experimentan profundo dolor y conflicto. Temen el rechazo de sus familias, de sus compañeros, de la Iglesia y de Dios. La respuesta más común a tales miedos es intentar suprimir los sentimientos y esconder cualquier conducta que de ellos pueda derivar. Como resultado, la persona con atracción homosexual a menudo experimenta una profunda división entre dos partes de su identidad aparentemente irreconciliables; eso puede crear vergüenza y odio hacia su propia persona y puede aumentar su aislamiento y soledad. Con el tiempo, muchos reconocen que los sentimientos son persistentes e innegables; es entonces que pueden empezar a enfrentar el desafío de comprender y manejar sus sentimientos y su conducta.

A veces los padres se culpan a sí mismos cuando descubren que su hijo o hija se siente atraído por personas del mismo sexo. Los padres no deben culparse ni reprocharse la atracción romántica o la identidad sexual de sus hijos. Tales hijos nacen de todos los tipos de padres y crecen en una amplia variedad de situaciones familiares.


Los primeros pasos

Cuando los padres se dan cuenta (o se les informa) que un hijo o hija siente atracción homosexual, tales padres necesitan tiempo para asimilar esta información y decidir la mejor respuesta. Al principio, muchos padres en esta situación se sienten traicionados, heridos, disgustados y asustados. Muy a menudo semejante descubrimiento los deja confundidos y conflictuados. La siguiente expresión de un padre Santo de los Últimos Días es típica de lo que muchos sienten:
Cuando nuestro hijo de diecisiete años nos contó sus sentimientos de atracción por otros jóvenes, primero nos conmocionamos, luego nos enojamos y después nos desanimamos. Intentamos desesperadamente convencerlo de que estaba confundido, que no era posible que eso fuera verdad. Basados en lo que habíamos leído y en lo que nos habían dicho, pasamos por etapas de conmoción, enojo y consternación. Repasamos escrupulosamente la manera en que lo habíamos criado, convencidos de que habíamos hecho algo mal.

Lamento decir que nuestros primeros impulsos no fueron responder a sus necesidades, sino proteger nuestra imagen ante los demás. Estábamos avergonzados de la posibilidad de que alguien en nuestro barrio o en nuestra familia descubriera que teníamos un hijo homosexual. Quisiéramos poder vivir esos años de nuevo sabiendo entonces lo que sabemos ahora.
Para comprender a un homosexual en la familia y relacionarse eficazmente tal persona, los padres, esposos, hermanos y otros familiares deben obtener la mejor información disponible. Pueden considerar los siguientes pasos:
  • Buscar ayuda, guía e información de las asociaciones profesionales, de terapeutas acreditados, y de otros que tengan experiencia en la cuestión homosexual. Tales recursos ayudarán a los familiares que sientan confusión, desilusión y pérdida; también los ayudarán a decidir cómo reaccionar.

  • Buscar consejo de otras familias que hayan vivido esta experiencia. Esto proporciona perspectiva y, a menudo, acceso a apoyo y a recursos útiles.

  • Sabes escuchar y aprender a comunicarse eficazmente. Los miembros de la familia que verdaderamente pueden escuchar con empatía son los que mejor pueden comprender y amar. Hay excelentes materiales sobre comunicación familiar disponibles a través de la Iglesia y otras fuentes. Estos materiales deben estudiarse hasta que los principios puedan aplicarse con confianza.

  • Animar pero no presionar a personas con atracción hacia el mismo sexo a buscar terapia y guía de profesionales con abundante experiencia en problemas familiares y matrimoniales. Tales terapeutas deben ayudar al paciente a evaluar e integrar todas las dimensiones de su vida (incluyendo lo social, lo espiritual y lo sexual) sin tomar partido y reforzando la autoestima de la persona. El terapeuta debe ser experto, debe tener una sólida reputación, y debe estar al tanto de los debates sobre teorías opuestas. Él o ella debe saber ayudar al paciente a desarrollar su propio proceso de discernimiento. Algunas personas declaran que la terapia les ayudó a disminuir el grado de atracción homosexual. Sin embargo, el terapeuta debe establecer metas realistas independientemente del nivel de atracción, ya que es posible que la atracción hacia el mismo sexo nunca disminuya.

  • Tener cuidado con cualquier terapia, ya sea de reorientación o de afirmación homosexual, que lleve al paciente a la depresión. Las investigaciones y los informes de muchos terapeutas, incluyendo numerosos terapeutas Santo de los Últimos Días, advierten sobre los riesgos asociados con ciertos tratamientos. Las terapias positivas que se concentran en el desarrollo del individuo, que respetan y apoyan su valores, y que tienen un conocimiento actual de la homosexualidad son las que obtienen los mejores resultados.

  • Abstenerse de presionar al miembro de la familia con atracción homosexual a que se case. Una publicación oficial de la Iglesia declara que "el matrimonio no debe considerarse como un medio para resolver problemas homosexuales".3 El Presidente Hinckley y el Élder Oaks han hecho declaraciones similares.4

Cómo crear un entorno positivo

Los hijos pueden beneficiarse si saben que son amados incondicionalmente por sus padres terrenales y celestiales. Los padres pueden ayudar a crear un ambiente en el que sus hijos experimenten el amor de Dios. Una persona que se siente amada por Dios generalmente enfrenta mejor la atracción hacia el mismo sexo.

Es esencial que los padres creen un ambiente amoroso para todos sus hijos, sobre todo cuando estos hijos siguen caminos que los padres y otros miembros de la familia no aprueban o no entienden. Cuando un niño que empieza a experimentar atracción homosexual se siente seguro y amado en casa, es más probablemente que confíe tales sentimientos a un padre o a otro miembro de la familia.


Cómo mantener líneas de comunicación

Los padres deben intentar mantener un ambiente de comunicación abierta para que los hijos puedan hablar libremente sobre cualquier emoción que les preocupe. Esto es especialmente importante si un muchacho o muchacha cree que está experimentando atracción hacia alguien de su mismo sexo. Un padre declaró lo siguiente:
Encontré a mi hija cada vez más distante. Supe que algo había cambiado en ella, pero no podía conseguir que ella me explicara qué era. Noté que había dejado de salir en citas y que estaba pasando más tiempo con sus amigas, pero nunca se me ocurrió que se sintiera atraída románticamente a ellas. Decidí continuar amándola como siempre lo había hecho. Supongo que confié en que si yo podía mantener una buena relación con ella, ella hablaría conmigo cuando estuviera lista. Cuando finalmente tuvo valor para hablarme sobre sus sentimientos, aunque yo estaba totalmente desprevenido sobre ellos, la escuché y le dije que la ayudaría. No ha sido fácil de ningún modo, pero enfrentamos la situación en familia y eso nos ha acercado más. Las personas que experimentan atracción homosexual pueden sentir temor o confusión. Tales personas necesitan seres amados o confidentes leales a quienes pueden explicar sus sentimientos y preocupaciones. Necesitan tiempo para entender lo que les ocurre en un ambiente compasivo y seguro. Cuando las familias reaccionan con alarma y desaprobación, cierran las oportunidades para el diálogo. Es importante no juzgar y evitar reproches, hostilidad, rechazo y actitudes paternalistas.
Una persona puede experimentar atracción romántica homosexual en diferentes etapas de su vida y en diferentes grados. Después de un tiempo, la persona puede decidir suprimir tales sentimientos, negar que existen, expresarlos abiertamente o mantenerlos en secreto. En consecuencia, las familias necesitarán responder de diferentes maneras, dependiendo de la situación.

Aunque comenzar a dialogar sea difícil, los padres deben intentarlo, preparándose de antemano con información responsable y reflexión cuidadosa. Deben mantener el diálogo abierto y estar dispuestos a compartir los desafíos del miembro de la familia, así como sus logros y alegrías. Los padres pueden destacar las cualidades que hacen de su hijo una persona única. Deben mostrar con sus palabras y hechos que aman a sus hijos; y también pueden dar testimonio del amor de Dios.

Por supuesto los padres, esposos, y hermanos tienen el derecho de establecer límites de conducta aceptable en su casa. Si los padres sienten que es necesario hacerlo, sugerimos que la lista de límites sea breve y clara. Recomendamos que estos límites no incluyan prohibiciones de estar en su casa o de asistir a reuniones familiares. Para comunicarse eficazmente, a veces es útil tener la asesoría de un obispo, amigo o alguna otra persona con experiencia en comunicación.


Acercarnos “con amor y comprensión”

Los padres y familiares deben esforzarse por evitar el dolor y enojo que resultan de romper lazos con un miembro de la familia. Muy a menudo personas con sentimientos homosexuales son rechazados por su familia, lo que hace aun más difícil su situación. Los familiares necesitan reafirmar que su amor es constante. En una carta fechada el 14 de noviembre de 1991, la Primera Presidencia declaró que "Recomendamos a los líderes de la Iglesia y a los miembros, que se acerquen con amor y comprensión a esas personas que luchan con estos problemas".

Los familiares pueden sentirse heridos por la falta de comprensión por parte de miembros de la familia, la Iglesia y la comunidad. No obstante esta falta de comprensión, los familiares deben dedicarse sobre todo a fortalecer la relación con el miembro homosexual y a recibir inspiración para ayudarlo. Al hacer esto, el ejemplo de los familiares puede tener un efecto positivo en los demás. Los miembros de la familia que enfrentan estos conflictos pueden hallar consuelo en la siguiente declaración de Élder Oaks: "Obviamente, nuestras doctrinas censuran a aquellos que cometen actos de violencia, físicos o verbales, en contra de aquellas personas que se piensa que participan en un comportamiento heterosexual o lesbiano". El Élder Oaks ha declarado además: "Todos debemos comprender que las personas (y los parientes de ellas) que luchen con la carga de la atracción hacia personas del mismo sexo tienen la necesidad especial de recibir afecto y aliento, lo cual es claramente una responsabilidad de los miembros de la Iglesia, quienes han hecho el convenio de estar dispuestos 'a llevar las cargas los unos de los otros' (Mosíah 18:8) 'y cumpli[r] así la ley de Cristo' (Gálatas 6:2)".5


Cómo alentar a todos a participar de las bendiciones de la Iglesia

Muchos Santos de los Últimos Días que experimentan atracción homosexual tienen sólidos testimonios del evangelio y muestran gran dedicación hacia la Iglesia y sus actividades, aun cuando suelen sentirse solos o marginados. Otros llegan a sentirse alejados de Cristo o de la Iglesia, aun cuando viven según las normas de la Iglesia. Debido al estigma que existe en relación a la homosexualidad, estos individuos pueden sentirse indignos simplemente por saberse atraídos hacia personas de su mismo sexo. A menudo tales individuos sienten que serán rechazados por los miembros de la Iglesia y por consiguiente caen en la inactividad. El Presidente Hinckley ha dejado muy claro que estas atracciones o "inclinaciones" no tienen por sí mismas un efecto negativo en el status del individuo dentro de la Iglesia.6 Por consiguiente, estos miembros necesitan sentir que hay un lugar para ellos en la Iglesia y que pueden encontrar comprensión y amor entre los miembros. Ellos necesitan el estímulo y la comprensión de los líderes y de los miembros para ayudarlos a permanecer fieles. Ellos deben ser tratados con el mismo respeto y dignidad que se otorga a cualquier miembro de la congregación.

Las personas con sentimientos homosexuales que no están viviendo las normas de la Iglesia a menudo se sienten alejados de la Iglesia. Quienes han transgredido la ley de la Iglesia pueden haber sido excomulgados, suspendidos, o puestos en período de prueba. No obstante, tanto quienes tienen sincero deseo de permanecer fieles, como aquellos que están confundidos acerca de sus sentimientos sobre la Iglesia, pueden beneficiarse del compañerismo de sus hermanos y hermanas. La primera prioridad de los miembros de la familia debe ser brindar bondad, caridad, comprensión y amor.

Si un miembro de la familia escoge no involucrarse en la actividad de la Iglesia, todavía se le puede animar a que cultive una vida espiritual: el estudio de las escrituras, la oración, la adoración individual, etc. Dichas prácticas pueden ser los únicos lazos que la persona tenga con los valores espirituales que han sido parte su vida. Es posible mantener muchos modelos de vida cristiana fuera de la afiliación normal con la Iglesia. Es extremadamente importante mantener una buena relación con un miembro de la familia que escoge vivir una vida incompatible con las normas de la Iglesia. Estas personas deben ser amadas e incluidas. Nuestro Padre Celestial no nos excusa de nuestras responsabilidades paternales o familiares, aun cuando nuestro hijo u otro miembro de la familia deja la Iglesia o escoge hacer cosas que nosotros o la Iglesia no aprobaríamos. Cuando las familias mantienen lazos con un familiar que sigue su propio camino, es más probable que continúen siendo una influencia positiva en su vida. La familia debe ser un lugar de refugio y consuelo para todos, y especialmente para aquéllos que pueden son maltratados en nuestra sociedad.


Cómo ayudar a personas con VIH/SIDA

A veces un padre u otro familiar debe enfrentar el hecho de que la persona involucrada en conducta homosexual ha contraído VIH o se ha enfermado de SIDA. Dado que no hay actualmente ninguna cura conocida para esta enfermedad, este es un desafío especialmente difícil, tanto para la familia como para el individuo. Con nuevos fármacos, algunos han retrasado exitosamente durante años la aparición o los efectos del SIDA. No obstante, para la mayoría el padecimiento es devastador, pues el VIH/SIDA suele resultar en una enfermedad prolongada y en la muerte. Debido a la gran cantidad de información errónea sobre esta enfermedad, instamos a las familias a que se informen sobre sus causas, efectos y tratamiento. Un miembro de la familia que ha contraído esta enfermedad necesita amor y apoyo continuos. Como dice el Élder Oaks, "Debemos brindar compasión a las personas que padezcan enfermedades, incluso a las que estén infectadas con el VIH o que estén enfermas de SIDA (ya sea que la hayan contraído o no a través de relaciones sexuales). A esas personas les debemos extender la invitación a participar en las actividades de la Iglesia".7

Animamos a las familias a ayudar a las personas infectadas con VIH o que padecen SIDA, tanto en el área de salud como en otras necesidades. De ser posible, las familias deberían facilitar un lugar cómodo en casa donde cuidarlo. Si eso no fuera posible, la familia debe hacer todo esfuerzo para que el miembro enfermo de la familia tenga el mejor cuidado médico disponible. Como dijo Jacob, "Y después de haber logrado una esperanza en Cristo, buscaréis alimentar al hambriento, libertar al cautivo y suministrar auxilio al enfermo" (Jacob 2:19).


La importancia de buscar ayuda y consuelo del Señor

Algo importante que las familias pueden hacer para enfrentar los desafíos de tener un ser amado homosexual es acudir al Señor en busca de consuelo e inspiración. El Señor "descendió debajo de todas las cosas" (D. y C. 88:6) y tiene el poder de levantar nuestras pesadas cargas. Como le dijera Pablo a los hebreos, "Porque no tenemos un sumo sacerdote [Cristo] que no puede compadecerse de nuestras debilidades; sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero [fue] sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:15-16).


Un mensaje para los líderes de la Iglesia

Como líder en la Iglesia, tal vez usted tenga en su congregación miembros que están enfrentando cuestiones de atracción homosexual. Lo animamos a vincularse con tales personas mostrando sensibilidad y mucho amor. Recuerde que muchos de los que se hallan en tal situación pueden terminar por alejarse de sus familias y amigos así como de la Iglesia. Tales personas tal vez tengan serias dudas sobre su valor individual, y aún lleguen a sentirse indignos del amor de Señor. Sea paciente al trabajar con tales individuos y no olvide que muchos de ellos están enfrentando enormes desafíos. Si usted no tiene experiencia previa en aconsejar a miembros que experimentan atracción homosexual, le instamos a hablar con otros líderes de la Iglesia o con familiares que han actuado compasiva y sabiamente en este asunto. Usted no tiene que esforzarse solo. Le recomendamos que lea la literatura pertinente y que busque el consejo de los profesionales con experiencia trabajando con tales individuos; tales estrategias lo ayudarán a usted a entender los complicados problemas que derivan de la atracción homosexual.

Si la familia se hubiera distanciado, tal vez sea apropiado que usted, con el consentimiento de la persona, contacte a la familia y los anime a extender amor y perdón. Si la familia no asistiera a su congregación, usted podría proporcionarles una copia de esta guía o podría instarles a leerla en nuestro sitio web.

Lo animamos a desempeñarse con especial dedicación en la tarea de ayudar a familias que tengan un miembro que experimenta atracción homosexual. A menudo tales familias están desconcertadas sobre cómo relacionarse con dicho miembro de la familia. A menudo un padre o un cónyuge siente temor de cómo los tratarán otros miembros del barrio, sobre todo si está emocionalmente a favor de su hijo, esposo o hermano homosexual. A veces su papel será enseñarle a las familias cómo apoyar emocional y espiritualmente al miembro homosexual, en vez de expulsarlo. Otras veces su papel será enseñar a los miembros del barrio a no juzgar ni ser intolerantes.

Lo más importante es recordar que usted es el pastor a quien se ha confiado el cuidado de uno de los rebaños del Señor. Las escrituras lo muestran a Él como un Señor misericordioso, uno que llevó las cargas de otros, que curó las heridas y que sanó los corazones quebrantados. Él fue lento para juzgar y presto para perdonar. Él invitó a todos, santos y pecadores, ricos y pobres, a venir a Él y hallar descanso para sus almas. Como Su emisario, usted debe intentar emularlo y dar un buen ejemplo en todos sus tratos con Sus hijos.

Cuando los miembros homosexuales de su congregación decidan restablecer una relación con la Iglesia, apóyelos. Déles la bienvenida en la familia del barrio y anímelos a participar en las actividades espirituales y sociales. Déles bendiciones cuando ellos se las pidan o cuando usted se sienta inspirado a hacerlo. Recuérdeles continuamente que el Señor los ama y que usted también los ama.


Un mensaje para el mormón o la mormona homosexual

En esta guía hemos intentado compartir con tus padres, otros miembros de tu familia, líderes y miembros de la Iglesia nuestro entendimiento sobre la atracción homosexual. Los hemos alentado a mostrar amor incondicional. Estamos conscientes de que otros puede haberte herido mucho; que puedes haber sido tratado de un modo cruel y no cristiano, incluso por tu propia familia y por los miembros de la Iglesia. Lamentamos profundamente cualquier maltrato que hayas recibido. Te animamos a brindar a tu familia y amigos el mismo amor incondicional, paciencia y cariño que deseas recibir de ellos.


Referencias

1. Gordon B. Hinckley, "¿Qué pregunta la gente acerca de nosotros?" Pregunta Nº 2: ¿Qué actitud tiene su Iglesia con respecto a la homosexualidad? Liahona, Enero de 1999, pág. 83.

2. Dallin H. Oaks, "La atracción entre personas del mismo sexo", Liahona, marzo de 1996, pág. 19.

3. "Cómo comprender y ayudar a los que padecen de problemas homosexuales: Sugerencias para líderes eclesiásticos," Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1992, pág. 4.

4. Oaks, pág. 23-24. Gordon B. Hinckley, "La reverencia y la moralidad," Liahona, julio de 1987, pág. 44.

5. Oaks, pág. 24.

6. Hinckley, pág. 83.

7. Oaks, pág. 17.